Cachamay: el escenario de las grandes noches azules
El CTE Cachamay es mucho más que el estadio de Ciudad Guayana: es el escenario donde el Minervén escribió sus noches continentales y donde la afición azul vivió sus mayores alegrías. Su historia mezcla nombres antiguos, ampliaciones sucesivas y una reconstrucción completa que lo devolvió al mapa del fútbol sudamericano. Conocer ese recorrido ayuda a entender por qué cada partido importante del club se vive como una cita mayor.
El recinto cambió de nombre, de forma y de tamaño sin perder su lugar en la vida de la región. Cada etapa dejó una huella en la memoria de los hinchas y en la propia identidad del Expreso Azul. Repasar su historia es también repasar la del fútbol guayanés.

El estadio que empezó como Gino Scaringella
El recinto nació en 1980 con el nombre de Gino Scaringella y contaba apenas con la tribuna principal. El nombre honraba a un árbitro y dirigente de ascendencia italiana que impulsó la formación de los equipos de fútbol de la región. Su figura quedó ligada para siempre al origen del escenario.
Scaringella perdió la vida pitando un partido amateur en esos mismos terrenos, años antes de que se colocara la primera piedra. La historia del estadio quedó marcada desde el inicio por esa mezcla de deporte y memoria. La región quiso que su nombre acompañara al recinto.
Años después, la Corporación Venezolana de Guayana inició en 1988 la construcción de un polideportivo en la misma zona. La idea era darle a la ciudad un espacio a la altura de su crecimiento deportivo. Aquella obra abrió el camino hacia el estadio que hoy conocemos.
El Polideportivo Cachamay
La primera gran remodelación se realizó en julio de 1989, impulsada por el entonces presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, Leopoldo Sucre Figarella. La obra amplió la tribuna principal, levantó la tribuna popular y añadió un marcador electrónico. Con esos cambios el escenario quedó listo para recibir competiciones de mayor nivel.
Con las obras la capacidad subió hasta unos dieciséis mil espectadores. Fue la prensa regional la que empezó a llamarlo Polideportivo Cachamay por su cercanía con el Parque Cachamay. El apodo se impuso en la colectividad hasta borrar de la memoria el nombre original.
En el predio funcionaban programas de deporte laboral, escuelas deportivas y actividades comunitarias. El estadio era, en la práctica, el centro deportivo de la ciudad más allá del fútbol profesional. Ese uso múltiple lo convirtió en un punto de referencia para varias generaciones.
El escenario de las noches continentales
El Minervén tenía su sede en El Callao y jugaba allí sus partidos habituales, pero reservaba el viejo Polideportivo Cachamay para las citas grandes. Fue en ese escenario donde el club disputó sus partidos de Copa Libertadores ante rivales internacionales. La cancha se convirtió así en el fortín de las noches azules.
- El empate sin goles ante el Vélez Sarsfield, en la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores 1994.
- Las noches del Clásico del Sur frente a Mineros de Guayana.
- Los partidos de la Copa Conmebol que llevaron al Botafogo y al Corinthians a Guayana.
- Las finales por el título nacional en las que el estadio se llenaba por completo.
Aquellos partidos convirtieron el estadio en un símbolo para la hinchada azul. La cancha junto al río Caroní pasó a asociarse con las mejores tardes y noches de la historia del club. El nombre de Cachamay quedó unido al de Minervén en las crónicas de la época.
La transformación para la Copa América 2007
Cuando Venezuela fue elegida sede de la Copa América 2007, el Cachamay quedó entre las sub-sedes del torneo. Eso obligó a una ampliación y remodelación completas que cambiaron por dentro y por fuera el viejo polideportivo. La decisión transformó el escenario para siempre.
| Hito | Año |
|---|---|
| Inauguración del estadio Gino Scaringella | 1980 |
| Primera remodelación y nombre Polideportivo Cachamay | 1989 |
| Inicio de las obras para la Copa América | 2006 |
| Reinauguración como CTE Cachamay | 2007 |
La tabla ordena las cuatro fechas que explican el paso del pequeño estadio inicial al recinto moderno que hoy conoce toda Venezuela. Cada etapa respondió a una necesidad distinta de la ciudad y de su fútbol. El resultado fue un estadio capaz de albergar partidos internacionales.
La reinauguración de junio de 2007
La constructora mexicana ICA, responsable de más de veinte estadios en México y América Latina, estuvo a cargo de las obras. Los trabajos arrancaron a mediados de abril de 2006 con la demolición de la antigua tribuna popular. La magnitud del proyecto sorprendió a la propia ciudad.
Se levantaron nuevas tribunas y palcos, se reconstruyó la tribuna principal y se renovaron oficinas, áreas de prensa, camerinos, accesos y estacionamientos. El césped original no se cambió y solo recibió mejoras para asegurar su calidad. Los materiales principales fueron el concreto armado y las estructuras metálicas.
El recinto fue reinaugurado el 22 de junio de 2007 como Centro Total de Entretenimiento Cachamay. La ceremonia incluyó fuegos artificiales, luces y presentaciones musicales. La Fundación Cachamay quedó a cargo de su sostenimiento en el tiempo.
El primer gol del nuevo estadio
El primer gol marcado después de la reinauguración llegó el 27 de junio de 2007, en el partido de la Copa América entre Ecuador y Chile. Lo anotó el ecuatoriano Luis Antonio Valencia durante el primer tiempo. Ese tanto quedó en los registros del torneo y en la memoria de la ciudad.
El estreno del estadio moderno en una competencia internacional fue también una presentación de Guayana ante el continente. Durante el torneo, el Cachamay recibió partidos de selecciones y mostró sus nuevas instalaciones. La ciudad vivió así una fiesta deportiva poco habitual.
La casa de las noches azules
Para el Minervén, el Cachamay sigue siendo el lugar donde su historia pesa más. Allí disputó sus cuartos de final continentales y allí la afición de Guayana aprendió a llenar las tribunas. El estadio forma parte del relato del club tanto como sus títulos.
Poco importa que el club juegue hoy en otras canchas o que el recinto luzca distinto al de los años noventa. Cuando se habla de las grandes noches azules, el nombre que aparece siempre es el mismo. Ese vínculo entre el Minervén y el Cachamay sigue intacto en la memoria de la hinchada.
La historia del Cachamay es la de una ciudad que fue construyendo su lugar en el deporte nacional. El Minervén fue protagonista de buena parte de ese camino y dejó en el estadio sus mejores recuerdos. Cada remodelación y cada partido sumaron una capa nueva a esa memoria compartida.


