La Vinotinto rumbo a Sudáfrica 2010: la barrera de Quito
Las eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 marcaron una época de crecimiento para la selección venezolana. Con César Farías en el banquillo, la Vinotinto empezó a competir de igual a igual en escenarios donde antes solo sobrevivía, y las crónicas de 2007 y 2008 quedaron como testimonio de aquel cambio.
La barrera que cayó en Quito
«Vinotinto rey en la altura», titularon las crónicas de octubre de 2007 desde Quito. Venezuela rompió una barrera histórica en el fútbol de eliminatorias, y el triunfo en la altura ecuatoriana alimentó la convicción de un grupo que ya no se conformaba con competir: quería ganar.
El siguiente examen fue de los mayores posibles: recibir a la Argentina. La Vinotinto respeta a Argentina pero no le teme, advertían las crónicas de la época, convencidas de que la táctica volvería a ser clave ante uno de los grandes del continente.
Puerto La Cruz, plaza vinotinto
En aquella eliminatoria, Puerto La Cruz se convirtió en escenario habitual de la selección. Allí se jugó el amistoso ante Panamá, con Roberto Rosales y Luis Manuel Seijas como titulares, que terminó en un empate 1-1 polémico: Venezuela logró igualar en el último minuto, una costumbre que empezaba a definir el carácter del equipo.
El propio César Farías explicó las razones logísticas y deportivas detrás de la elección de sedes, y el partido ante Chile por las eliminatorias también se programó en Puerto La Cruz, consolidando a la ciudad oriental como fortín vinotinto.

| Fecha | Compromiso | Resultado |
|---|---|---|
| Septiembre 2007 | Venezuela vs Panamá, Puerto La Cruz | Empate 1-1 en el último minuto |
| Octubre 2007 | Ecuador vs Venezuela, Quito | Victoria histórica en la altura |
| Octubre 2007 | Venezuela vs Argentina | Clásico de eliminatorias sin miedo |
| 2008 | Venezuela vs Chile, Puerto La Cruz | Sede confirmada por la FVF |
- César Farías consolidó un proyecto con identidad táctica propia.
- Roberto Rosales y Luis Manuel Seijas se afianzaron como titulares.
- Puerto La Cruz se convirtió en sede habitual de la selección.
Aquella generación no llegó a Sudáfrica, pero cambió para siempre la relación de Venezuela con las eliminatorias: desde entonces, nadie volvió a regalarle puntos a la Vinotinto.
